¿Te has preguntado si tal vez no te sientas merecedor/a de la abundancia?

Muchas veces tenemos el deseo de prosperar en nuestros negocios, emprendimientos o en el trabajo, pero hay una pequeña –o gran – parte de mí que lo bloquea. Como si nos reprimiéramos o sintiéramos que no es el momento adecuado para crecer. Barreras interiores.

Como tú, hay millones de personas y ¿Te cuento? Trabajar nuestra abundancia no es solo monetaria, sino que es la apertura a la vida pues expande tu mirada en múltiples aspectos; amor, sabiduría, espiritualidad, consciencia permitiéndote gozar tu existencia.

Lo 1ero que debemos hacer es identificar las frases y creencias que recibimos en nuestra niñez, frases que oímos principalmente de nuestros padres, como: “la plata no crece en los árboles”, “no tengo ni para comprarme un par de calzones”, “es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico por el reino de los cielos”

¿Cuáles son las frases que oíste tú cuándo niño/a?

Ahora debes entender que esas son limitaciones aprendidas y autoimpuestas; es como si te encerraran en una habitación y te dijeran que ese es el mundo, viviendo año tras año en los mismos metros cuadrados, pero cuando se abre la puerta te das cuenta que hay todo un Universo fuera solo que TÚ creíste y asumiste que lo que se te mostró como realidad es a lo que podías acceder.

¡Hay tanta gente que no hace lo que le gusta porque cree que no podrá vivir de ello!

2do; luego que identificaste tus (falsas) creencias te invito a escribirlas en una lista y luego, en línea paralela reemplazarlas creando y escribiendo frases que manifiesten tu nueva creencia; por ejemplo: “La plata no crece en los árboles” nueva creencia: “Yo soy la creadora de mi propio dinero”.

¡Anímate!

3ero; ábrete a la abundancia.

Cada día haz una visualización; simplemente cierra tus ojos, inhala y exhala pausadamente e imagina el Universo, sus astros en perfecto movimiento, galaxias, estrellas, planetas. Conéctate con su energía interminable comprendiendo el circuito de la vida, que la energía nunca se extingue solo se transforma, y la energía que necesitas materializar está ahí y en todos lados.

Siente como esa energía entra por tu coronilla, deja que penetre tus células y que te entregue armonía. Eres merecedor/a de toda esa perfección.

4to. Comienza a darte pequeños regalos; no reprimas tus deseos por miedo a la escases. Atraemos lo que pensamos y sentimos. ¡Tú eres merecedor/a de todo el bueno!

Siempre que aparezcan los pensamientos de culpa recuérdate a ti mismo/a “Me lo merezco” y pregúntate: ¿Por qué no habría de merecerlo? ¿Por qué?

Haz el punto 3 todos los días, suelta las aprensiones y miedos; el dinero es energía y está ahí para todos. Recuerda que los cambios se generarán cuando cambies tú, tus creencias, pensamientos y lo que sientes en torno a ello.

¡Que tu vida sea feliz y abundante!